Próximos al centenario

Próximos al centenario

En estas fechas, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos cumple 99 años. Su texto original ha sido objeto de múltiples modificaciones y ha crecido tanto como se han incrementado los derechos de los mexicanos. Al 15 de enero de 2014, Héctor Fix-Fierro, contabilizó 573 modificaciones en 214 decretos publicados en el Diario Oficial de la Federación, y de entonces para acá, se han hecho otras trece modificaciones.

Los cambios realizados atienden fundamentalmente a la necesaria adecuación del Texto Constitucional a una sociedad en constante cambio ávida de derechos. La Constitución en su origen, no concebía la igualdad del hombre y la mujer ante la ley, lo cual propiciaba que, en muchos casos, en la Legislación Secundaria, se excluyera a las mujeres del ejercicio de derechos como, por ejemplo, el de propiedad o el de participar en las elecciones a través del voto.

Una gran parte de las modificaciones a la Constitución ha tenido que ver con la creación de instituciones gubernamentales, como el Banco de México, la Auditoría Superior de la Federación, el Instituto Federal Electoral ahora Instituto Nacional Electoral, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, además de otros doce organismos autónomos de los Poderes públicos.

Otros cambios se han hecho para facultar al Congreso de la Unión para emitir legislación específica sobre temas que no estaban considerados en nuestra Constitución originalmente y, sin cuya atribución, quedaban en el limbo jurídico. Me refiero a temas tan relevantes como los derechos de propiedad intelectual, los derechos de autor, tipos penales, delincuencia organizada, contabilidad gubernamental o instituciones de crédito, entre otros cientos de materias.

Tan solo la fracción X del artículo 73 constitucional acumula 12 modificaciones en estos 99 años; su contenido se refiere a la facultad para legislar en materia de hidrocarburos, minería, sustancias químicas, explosivos, pirotecnia, industria cinematográfica, comercio, juegos con apuestas y sorteos, intermediación y servicios financieros, energía eléctrica y nuclear. Existen materias tan específicas como la de legislar sobre vestigios y restos fósiles.

Grandes aportes constitucionales vinieron después de 1917. Me refiero al reconocimiento de los derechos humanos, los derechos en materia de cultura indígena, de igualdad de género, la autonomía de los órganos electorales, el derecho a la información y la obligación a la transparencia gubernamental, así como el conjunto de derechos a que se refiere el artículo 4° constitucional: el derecho a la salud, a un ambiente sano, a la alimentación, el acceso al agua, a una vivienda digna, a una identidad o al ejercicio de los derechos culturales, entre otros.

En una tradición jurídica como la nuestra, es muy importante que todos los derechos estén claramente expresados en la Constitución, con la finalidad de que sean exigibles y, en su caso, judicializables. Un derecho que no está claramente expresado, difícilmente tendrá medios de garantía para su respeto, protección y promoción.

Hay quienes se quejan de que el Texto Constitucional es demasiado extenso en algunos casos y limitado en otros. Yo soy de la idea de que en la Constitución todos cabemos, incluso aquellos que por sus actos delictivos han perdido uno fundamental: la libertad. No me preocupa la extensión de la Constitución, sino la posibilidad de que el Estado pueda garantizarlos todos a todos, con un sentido amplio de justicia y de equidad.

Próximos al centenario, habrá quien se pronuncie por elaborar una nueva Constitución, pero no debemos dejar de lado, que la Constitución vigente es la expresión del consenso sobre las decisiones más importantes de los mexicanos y el resumen de los principios y valores de lo que el imaginario colectivo identifica como la Nación mexicana.

Incluso, la nueva Constitución de la Ciudad de México, que se discutirá este año, deberá supeditarse a los contenidos de la Constitución General de la República, porque es la Norma Suprema, la de mayor jerarquía de los mexicanos y en la que todos, sin exclusión, tenemos cabida.

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