Embarazo adolescente

Embarazo adolescente

De las 34 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país con mayor número de nacimientos de parte de madres de entre 15 y 19 años de edad. No se trata de una estadística destacable, sino de una circunstancia que debe ser atendida desde diferentes perspectivas, esto es, con un enfoque social, de salud, educativa y de género.

Mientras en el año de 1993, el Consejo Nacional de Población informó sobre 420 mil nacimientos de madres adolescentes, 22 años después la cifra se redujo, aunque no significativamente, a alrededor de 374 mil nacimientos (en el año 2000 se registraron 366 mil nacimientos). De aquella fecha a entonces se han intensificado los programas de salud sexual y reproductiva, sin embargo, según el Instituto Nacional de Geografía e Informática, prácticamente el 50 por ciento de las adolescentes que afirmaron haber tenido relaciones sexuales, lo hicieron sin ninguna clase de protección.

Todo embarazo adolescente se considera de alto riesgo, pues las madres, a su corta edad, no han terminado de desarrollar plenamente su salud y frecuentemente tienen padecimientos de mala alimentación e, incluso, anemia. Se sabe que poco más del 30 por ciento de ellas, no fueron objeto de ninguna consulta prenatal y llegaron al parto sin suficiente información.

Existen una gran variedad de problemas de salud asociados al embarazo adolescente, tanto de las madres como de sus hijos, pues las condiciones en que se lleva a cabo la gestación propician que, en muchos casos, ellas interrumpan sus estudios, sean víctimas de rechazo familiar y social y se vean expuestas a problemas de salud y discriminación. Por su parte, los niños nacen bajo una condición no decidida ni preparada, lo cual implica que reciban solo la atención de sus madres jóvenes, quienes difícilmente serán acompañadas o apoyadas por los padres. Un factor adicional que agrava su situación, puede ser la pobreza.

La Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica 2014 del INEGI informa que las hospitalizaciones totales de adolescentes se debieron, en un 83 por ciento, a causas de tipo obstétrico, las cuales incluyen, además de la atención del parto, complicaciones durante el embarazo y el posparto.

Por ello, es de destacarse la nueva estrategia que el Instituto Nacional de las Mujeres y el Instituto Mexicano del Seguro Social están promoviendo, cuya finalidad es reducir el número de embarazos no deseados durante la adolescencia, mediante acciones que hagan conciencia sobre las implicaciones de las relaciones sexuales entre jóvenes; no solo se trata de un problema de salud sino, incluso, de proyecto de vida.

El programa se denomina “Es tu vida. Es tu futuro. Hazlo Seguro”, el cual proporcionará información adecuada dirigida a los jóvenes, sobre promoción de la salud e información sobre métodos anticonceptivos, complicaciones en el embarazo y perspectiva de género, entre otros temas.

La información es un elemento esencial para crear ciudadanía responsable, la cual debe brindarse sin exclusiones ni prejuicios, sobre todo, ante un problema de salud pública que, de no haberse atendido en el tiempo, hoy significaría la atención de alrededor de un millón de embarazos no deseados de adolescentes al año.

No obstante, el esfuerzo que el Inmujeres y el IMSS realizan, debe ser replicado en otras instituciones, en especial, en las escuelas de educación secundaria y bachillerato, tanto públicas como privadas, pues nuestros jóvenes lamentablemente se encuentran expuestos a una serie de contenidos que hace ver como “lo más común y normal” tener relaciones sexuales, sin que en alguna forma se compense con la información suficiente para que, si se asume esta práctica, se realice con responsabilidad y conocimiento de causa.

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